Nació en Caracas,
colonia de España, el 28 de marzo de 1750, tuvo por padres al comerciante
canario Sebastián de Miranda Ravelo y a la caraqueña Francisca Antonia
Rodríguez; matrimonio que engendró diez hijos; Sebastián Francisco fue el
primogénito
La Caracas de
mediados del siglo XVIII era una ciudad pequeña, de unos 25 mil habitantes. Los
habitantes de todo el país se clasificaban en blancos peninsulares, criollos
(mantuanos), blancos canarios; pardos, negros libres, esclavos y cimarrones;
indios tributarios y no tributarios y población indígena marginal. La mayoría
eran negros e indígenas.
Miranda, manifestó
desde temprana edad grandes aspiraciones. En enero de 1771, después de haber
estudiado el bachillerato en artes en la universidad de su ciudad natal, a los
21 años de edad emigró a España para completar su formación ilustrada. Luego de
haber obtenido el grado de capitán del ejército español se inserta en una
dinámica de viajes incesantes que lo llevarían a participar en los más
importantes acontecimientos políticos de la época, haciendo de él un personaje
cosmopolita, conocedor privilegiado de distintas realidades.
En 1774 participa en
la defensa de Melilla, y en el verano de 1775 en el fallido desembarco español
en Argel (norte de África). En 1781 es parte de las tropas españolas que apoyan
a los independentistas angloamericanos en la conquista de la colonia británica
de Pensacola (Florida), acción que le valió el ascenso a teniente coronel.
El proceso
independentista de las colonias anglosajonas del norte de América, condicionó
profundamente sus concepciones políticas e ideológicas; dado que fue al calor
de estos acontecimientos donde comprendió que las colonias gobernadas por
monarquías absolutas de corte antiguo, tendrían que dar paso necesariamente, a
nuevas naciones estructuradas por estados republicanos independientes,
sustentados por el modelo liberal.
A raíz de una serie
de conflictos con sus superiores españoles, se refugia en el naciente Estados
Unidos de norteamérica en el año 1783. Allí tiene la oportunidad de
entrevistarse con sus fundadores y líderes históricos George Washington y el
marqués de Lafayette, entre otros.
Seguidamente, en el
periodo 1785-1789 recorre las principales ciudades de Europa. En este periplo
desarrolla importantes relaciones de amistad con personalidades como la
emperatriz de Rusia Catalina II –La Grande- y el primer ministro británico
William Pitt, ante los que solicitaría apoyo y recursos para el logro de la
independencia de la América española, proyecto en torno al cual dedicaría toda
su vida.
En marzo de 1792
ingresa en el ejército revolucionario francés con el grado de Mariscal de
campo. Su valiosa actuación en la estratégica victoria francesa de la batalla
de Valmy le otorga su asenso de teniente general. Sin embargo, sus conflictos
con el general Francés Dumouriez lo llevan a la prisión, de la cual sale en
mayo del 1793, tras ser declarado inocente en un complejo juicio.
La radicalización de
la revolución francesa posterior al ascenso al poder de los jacobinos, obliga a
Miranda a escapar de Paris al igual que la mayoría de los girondinos notables.
Luego de sus fallidos
esfuerzos insurgentes en su tierra natal, Miranda regresa a Londres -su base de
operaciones-. Desde allí, actúa como consejero e instructor de los comisionados
que en julio de 1810 fueron designados por la Junta Suprema de Caracas, para
viajar a Londres a solicitar el apoyo del Gobierno británico para la causa
independentista. La misión diplomática estuvo conformada por: Simón Bolívar,
Luis López Méndez y Andrés Bello, a los que correspondió también la tarea de
convencer a Miranda de lo provechosa que sería su presencia, para el desarrollo
de la revolución en su tierra natal.
El 13 de diciembre de
1810 el sexagenario regresa a Caracas después de una larga ausencia. Allí se
había constituido una junta suprema de gobierno, en la que los factores revolucionarios,
tales como la sociedad patriótica, irán incrementando su poder político y
paulatinamente ganando voluntades para la causa de la independencia de España.
Este proceso desembocaría en la guerra, con la firma del acta de independencia
de Venezuela el 5 de julio de 1811.
Miranda es designado
primero como diputado presidente del congreso constituyente, gran parte de la
Constitución es obra suya. Se adopta la bandera por él inventada e izada por
vez primera en su expedición de 1806.
El advenimiento de la
república estuvo signado por los choques y conflictos entre los diversos
sectores de la elite dirigente criolla (mantuanos) oscilaban entre posiciones
moderadas y radicales; esta última posición se constituiría pronto en
hegemónica.
Tras el inicio de la
cruenta guerra independentista, conflicto bélico de carácter civil por un lado,
e internacional e interprovincial por el otro, Miranda es nombrado por el
congreso, general en jefe, y se le otorgan en consecuencia poderos y facultades
extraordinarias. La situación en que le toca operan es crítica, y la guerra en
la América meridional en general, y en Venezuela en particular, presentaba
características muy distintas a las guerras regulares de ejércitos
profesionales-formales como en las que él había participado exitosamente en la
Europa occidental.

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